Diagnóstico de la rosácea
No hay ninguna prueba específica para detectar la rosácea, por lo que los médicos basan el diagnóstico en el aspecto de la piel y los ojos, y en el historial médico. Su médico puede solicitar pruebas para descartar otras afecciones que se parecen a la rosácea.
Tratamiento de la rosácea
La rosácea no tiene cura, pero hay formas de hacer que la piel se sienta mejor y tenga un mejor aspecto. Los síntomas de la rosácea varían de una persona a otra, por lo tanto, los médicos personalizan los tratamientos. Lo más habitual es una combinación de medidas de cuidados personales y medicamentos. La mayoría de las personas responden bien a la terapia, pero la mejoría suele ser gradual y pueden pasar tres meses o más antes de ver resultados. Aunque el tratamiento suele ser a largo plazo, puede haber momentos en los que los síntomas mejoren y el paciente pueda dejar de usar los medicamentos temporalmente.
Los objetivos del tratamiento son:
- controlar los síntomas;
- evitar las complicaciones y el empeoramiento de la enfermedad;
- mejorar la calidad de vida.
Su tratamiento puede incluir:
Medicamentos. Si los síntomas son bastante leves, primero se suelen recetar sustancias tópicas (de uso externo) que se aplican sobre la piel afectada. Los medicamentos por vía oral se suelen usar solo en casos moderados o graves.
- Sustancias tópicas.
- Las cremas, los geles y las pomadas o ungüentos que contienen antibióticos, antiparasitarios o vasoconstrictores (sustancias que contraen los vasos sanguíneos) se usan para tratar el rubor y el enrojecimiento, así como el sarpullido leve.
- Las personas con irritación de los ojos se tratan con gotas lubricantes para los ojos o ungüentos que contienen antibióticos o medicamentos inmunodepresores (que ayudan a disminuir la inflamación de la piel).
- Medicamentos por vía oral.
- Antibióticos. Estos se usan para el sarpullido de moderado a grave y los síntomas más graves de los ojos. Se cree que los antibióticos funcionan, al menos en parte, porque tienen propiedades antinflamatorias, así como efectos antibióticos.
- Retinoides. Estos compuestos, que están relacionados con la vitamina A, pueden ayudar a algunas personas con rosácea grave.
- A veces se usan medicamentos aprobados para otras afecciones para disminuir el rubor.
Terapias con láser y fototerapias (terapias con luz). Los láseres y los dispositivos de impulsos de luz intensa pueden ayudar a contraer los vasos sanguíneos, de modo que se noten menos. Los médicos también pueden usar la terapia con láser para eliminar el exceso de tejido en las personas con engrosamiento de la piel.
Cirugía. La cirugía puede ser necesaria cuando hay que quitar piel engrosada. El procedimiento puede incluir el uso de un bisturí o de instrumentos de abrasión especiales.
¿Quién trata la rosácea?
La rosácea es tratada principalmente por:
- Dermatólogos, que se especializan en afecciones de la piel, el cabello y las uñas.
Otros proveedores de atención médica que pueden participar en la atención de la rosácea son:
- Profesionales de la salud mental, que ayudan a las personas a lidiar con las dificultades que las afecciones médicas pueden crear en su vida social y profesional.
- Oftalmólogos, que se especializan en el tratamiento de trastornos y enfermedades de los ojos.
Cómo adaptarse a la rosácea
Hay formas en las que puede participar activamente en el control de la rosácea. Además de acudir al médico con regularidad, hay otras cosas que puede hacer para aliviar las molestias y prevenir los brotes. Los siguientes consejos le pueden ayudar a vivir mejor con esta afección.
Aprenda cuáles son los factores que la provocan. Muchas personas con rosácea descubren que hay ciertos factores que empeoran los síntomas. Anotar lo que parece empeorar la rosácea puede ayudarle a identificar esos factores que la provocan.
Los factores varían de una persona a otra, pero algunos de los más frecuentes son:
- exposición a la luz solar;
- estrés emocional;
- clima caluroso o frío;
- vientos fuertes;
- ejercicio extenuante (intenso);
- consumo de alcohol;
- baños de agua caliente;
- alimentos picantes;
- alimentos o bebidas calientes.
Trate la piel con cuidado. Lávese la cara con limpiadores faciales hechos para piel sensible e hidrátela con regularidad. Evite los exfoliantes y los productos que contengan alcohol.
Protéjase la piel del sol. Use a diario un bloqueador con un factor de protección solar (FPS) de 30 o más, formulado para la cara. Esto le protegerá la piel de los rayos ultravioleta de amplio espectro y de la luz visible.
Preste atención a los ojos. Esté pendiente del enrojecimiento o el ardor de los ojos. Muchas personas con rosácea presentan irritación de los ojos y, si no se trata, puede provocar problemas de la vista. Si se le irritan los ojos, acuda al médico de inmediato. Es posible que le recomiende lavarse los párpados cuidadosamente con champú para bebés diluido en agua o con un limpiador de párpados, y después aplicar una compresa tibia (pero no caliente) varias veces al día.
Obtenga apoyo. Tener una afección crónica a largo plazo como la rosácea puede ser difícil y también puede aumentar el riesgo de tener ansiedad y depresión. Muchas personas con rosácea, sobre todo las que tienen cambios más visibles en la piel, dicen que esto limita su vida social. Si tiene problemas emocionales, acuda a un profesional de la salud mental o inscríbase en un grupo de apoyo que se reúne en persona o en línea.
