Descripción general de la artritis reactiva
Como lo indica su nombre, la artritis reactiva se produce como una reacción a algo, en este caso, a una infección. Se debe a una infección bacteriana en el aparato digestivo, las vías urinarias o en los genitales, pero los síntomas de la artritis no suelen aparecer hasta después de recuperarse de la infección. Las características más frecuentes de esta afección son inflamación de las articulaciones, los ojos y las vías urinarias, pero no a todas las personas se les inflaman las tres partes del cuerpo, o es posible que no se inflamen al mismo tiempo.
Con frecuencia, se ven afectadas las articulaciones de la rodilla y del tobillo, y muchas personas sufren dolor en las articulaciones sacroilíacas, ubicadas en la región lumbar (espalda baja). La artritis reactiva es una forma de espondiloartritis, un grupo de afecciones artríticas que, por lo general, afecta las articulaciones sacroilíacas en espalda baja, y las entesis (donde los tendones o ligamentos se insertan en los huesos). El dolor en los pies que sufren las personas con artritis reactiva suele deberse a la inflamación de las entesis.
A menudo, los síntomas desaparecen por sí solos en unas semanas o meses, pero en algunas personas pueden volverse crónicos (de larga duración). Los médicos adaptan el tratamiento a los síntomas de cada persona, y la terapia suele combinar medicamentos y ejercicios.
¿A quién le puede dar artritis reactiva?
A cualquier persona en cualquier parte del mundo le puede dar artritis reactiva. Por lo general, unas semanas antes se presenta una infección bacteriana en el aparato digestivo, de las vías urinarias, o en los genitales. Aunque pueden producirse infecciones de transmisión sexual inmediatamente antes del inicio de la artritis reactiva, en muchos casos, esta enfermedad se relaciona con otros tipos de infecciones que no son de transmisión sexual. Algunos factores aumentan el riesgo de padecer la artritis reactiva, entre ellos:
- Sexo. Tanto hombres como mujeres pueden tener artritis reactiva, pero es más probable que se presente en los hombres como consecuencia de alguna infección de transmisión sexual. Cuando se produce por una infección gastrointestinal, afecta por igual a hombres y mujeres.
- Edad. Se presenta con mayor frecuencia en personas de entre 20 y 40 años.
- Genética. Las personas con un gen llamado HLA-B27 tienen más riesgo de contraer artritis reactiva y de experimentar síntomas más graves que duran más tiempo. Sin embargo, quienes no tienen ese gen igual pueden tener la afección.
- Infección por VIH. Tener SIDA o VIH aumenta el riesgo de tener artritis reactiva.
Síntomas de la artritis reactiva
Algunas personas con artritis reactiva tienen síntomas leves, mientras que otras tienen síntomas graves que limitan sus actividades diarias. Los síntomas suelen iniciarse entre 1 y 6 semanas después de una infección del aparato digestivo, de las vías urinarias o de los genitales. Pero, por lo general, esta infección ya está curada para el momento en que aparecen los síntomas. La afección suele comenzar repentinamente, en el transcurso de unos días.
La artritis reactiva se caracteriza por la inflamación de las articulaciones, los ojos y las vías urinarias, pero no a todas las personas se les inflaman las tres partes del cuerpo o es posible que no se inflamen al mismo tiempo. Los principales síntomas son los siguientes:
- Dolor y rigidez en las articulaciones
- Es posible que haya dolor, enrojecimiento e hinchazón en las articulaciones, en especial, en las articulaciones grandes de las extremidades inferiores, como las rodillas y los tobillos. Suele haber rigidez por la mañana o dolor por la noche. Generalmente, se ven afectadas las articulaciones de un lado del cuerpo. También puede haber dolor en la espalda baja y en los glúteos.
- El dolor en los talones o en los pies es signo de entesitis (inflamación del lugar donde un tendón o ligamento se inserta en un hueso).
- También puede haber hinchazón, inflamación o dolor en los dedos de las manos o de los pies (dactilitis).
- Inflamación de las vías urinarias
- Este síntoma es más común cuando la artritis reactiva se produce después de una infección de los genitales o de las vías urinarias.
- En las mujeres, la inflamación de las vías urinarias puede extenderse a una inflamación del cuello del útero, de las trompas de Falopio, de la vulva o de la vagina.
- La necesidad de orinar más frecuentemente y el ardor al hacerlo son signos de inflamación de las vías urinarias.
- Inflamación de los ojos
- La conjuntivitis u “ojo rosado” (inflamación de la capa transparente que cubre la parte blanca del ojo y que recubre la capa interna de los párpados) y la uveítis (inflamación de la parte media del ojo) pueden provocar enrojecimiento, dolor, ardor, picazón, costras en los párpados, visión borrosa o sensibilidad a la luz.
Otros síntomas de la artritis reactiva son, por ejemplo, los siguientes:
- Fatiga o sensación de malestar general.
- Fiebre.
- Pérdida de peso.
- Diarrea y dolor abdominal.
- Úlceras pequeñas en la boca.
- En los hombres, úlceras pequeñas e indoloras en el pene.
- Sarpullido en la piel (queratodermia blenorrágica), que se presenta en forma de bultos rojizos, por lo general, en las palmas de las manos o en las plantas de los pies. Los bultos pueden unificarse y formar un sarpullido escamoso más grande.
- Engrosamiento de las uñas.
A menudo, los síntomas de la artritis reactiva desaparecen por sí solos en unas semanas o meses, pero en algunas personas pueden volverse crónicos (durar por mucho tiempo).
Causas de la artritis reactiva
La artritis reactiva es provocada por una infección, con frecuencia, una infección bacteriana de transmisión sexual o transmitida por alimentos. Sin embargo, es independiente de la infección y suele aparecer después de que esta se ha ido. Las bacterias que suelen provocarla son Salmonella, Yersinia, Campylobacter, Shigella y Chlamydia, pero pocas personas infectadas con estas bacterias desarrollan la afección. Los científicos no comprenden del todo por qué algunas personas son propensas a tener artritis reactiva.
La genética parece explicar, en parte, la susceptibilidad a padecer esta afección, ya que muchas personas afectadas tienen un gen llamado HLA-B27. Pero hay muchas otras personas que la padecen y no tienen este marcador genético, por lo que existen otros factores genéticos y ambientales que no se conocen y contribuyen a la afección.
